La crisis de derechos humanos se agudiza en Centroamérica. Organizaciones sociales han encendido las alarmas ante el repunte de la violencia contra la comunidad LGBT en Honduras, donde se denuncian al menos 17 crímenes de odio cometidos en lo que va del año. El colectivo exige al Estado una investigación profunda y el fin de la impunidad estructural que rodea a estos casos.
Un repunte de violencia y crímenes de odio sin precedentes.
En el marco de las recientes movilizaciones en Tegucigalpa, activistas y defensores de los derechos humanos expusieron la gravedad de la situación. Los 17 asesinatos registrados reflejan un patrón sistemático de discriminación y ensañamiento hacia personas trans, gais y lesbianas en el país.
Las organizaciones defensoras insisten en que estas muertes no son hechos aislados de delincuencia común, sino transfemicidios y homicidios motivados exclusivamente por el prejuicio y el odio hacia la diversidad sexual.
Exigencias al Estado ante la impunidad estructural.
A pesar de las promesas gubernamentales y de sentencias internacionales históricas (como el caso de Vicky Hernández ante la Corte IDH), los niveles de resolución judicial en el país siguen siendo críticamente bajos.
El reclamo de las víctimas: Colectivos LGTBIQ+ exigen la aplicación inmediata de protocolos específicos de investigación para crímenes de odio, la aprobación de una Ley de Identidad de Género para proteger a las personas trans, y que el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH) tome un rol activo y vinculante en el acompañamiento de las familias.
Honduras continúa posicionándose como uno de los países más peligrosos de la región para las personas de la diversidad sexual. La comunidad internacional sigue de cerca esta alarmante escalada de violencia, demandando que los discursos institucionales se traduzcan en políticas reales de protección pública.
Fuentes consultadas :