El testimonio completo de Walteir Silva Lima, el estudiante de medicina que rompe el silencio tras huir de su país por temor a perder la vida.
Por: Rusly Cachina
El debate sobre el rol de las iglesias evangelicas brasil homosexualidad vuelve al centro de la opinión pública tras revelarse un estremecedor testimonio censurado. “Si decía la verdad, perdería mi vida”, con esa contundencia rompe el silencio Walteir Silva Lima, un brasileño de 34 años originario de São Paulo. En julio de 2025, su historia asomó en los medios, pero el miedo a las represalias silenció la mayor parte de su realidad. Hoy, tras haber abandonado su país, Walteir decide contar la verdad íntegra de un calvario que refleja la desprotección de la comunidad LGTBI+ en entornos religiosos.
Iglesias evangelicas brasil homosexualidad: Exorcismos y terapias
Terapias de conversión encubiertas: el «exorcismo» para curar la homosexualidad
El calvario de Walteir comenzó entre 2010 y 2011. Al término de un culto habitual, la pastora de su congregación, acompañada por familiares directos del joven, lo retuvo para un ritual denominado “quiebra de maldición”. En la práctica, se trataba de un exorcismo violento destinado a «curar» su orientación sexual.
“Me pidieron que me pusiera de rodillas. Me dijeron que soy gay porque hay un demonio de las religiones africanas llamado Pombagira que, al entrar en el cuerpo de un hombre, lo hace tornarse gay”, relata Walteir.
Tras media hora de imposición de manos sin «resultados», la solución de los líderes religiosos fue radicalizar el castigo: «Me dijeron que la semana siguiente debía quedarme sin comer ni beber agua en todo el día para que Dios tuviera más fuerza y el demonio saliese».
La negativa de Walteir a someterse a este ayuno forzado desencadenó una campaña de desprestigio digital y aislamiento social. A través de grupos de WhatsApp, la noticia de su homosexualidad se esparció por la comunidad. «Los chicos jóvenes no se acercaban a mí y las madres no dejaban a sus hijos cerca, con miedo de que mi demonio se trasladara a los niños», recuerda. Este rechazo sistemático sumió al joven en una profunda depresión médica y psicológica, alimentada por el dogma eclesiástico de que estaba condicionado al infierno.
Humillación pública y ciberacoso desde el altar
Años después, en 2025, Walteir intentó integrarse en una nueva congregación en busca de refugio espiritual. Sin embargo, la confianza depositada en el nuevo pastor a quien confesó su homosexualidad en una conversación privada respaldándose en argumentos científicos sobre la diversidad cromosómica fue traicionada de forma masiva.
El domingo siguiente, ante una audiencia presencial de 120 personas y con transmisión en directo para miles de usuarios en TikTok e Instagram, el líder religioso utilizó el púlpito para humillarlo de forma indirecta pero inequívoca.
“Dijo que un joven estudiante de medicina y ahí la iglesia miró hacia atrás porque yo era el único estaba usando la ciencia para decir que los homosexuales nacen así. Aseguró que la ciencia es una excusa del diablo y que el destino de los homosexuales es el infierno”, denuncia la víctima.
Violencia física y la inacción de las autoridades brasileñas
La exposición en redes sociales actuó como un catalizador de la violencia física. Poco después del incidente en el altar, varios familiares paternos se presentaron en el domicilio de Walteir. Durante veinte minutos, el joven vivió escenas de terror mientras golpeaban su puerta al grito de: “¡Walteir, pedazo de maricón! Sal, que te voy a matar”.
A pesar de la gravedad de la situación, el Estado no ofreció respuesta. Walteir llamó a la policía en cuatro ocasiones consecutivas; las patrullas nunca se presentaron en el lugar. Tras el asedio, las amenazas de muerte se trasladaron a las plataformas digitales de forma abierta.
Brasil: un contexto hostil para la comunidad LGTBI+
El caso de Walteir Silva Lima no constituye un hecho aislado o un exceso pastoral fortuito. Se enmarca en una crisis estructural de derechos humanos. Brasil registra una de las tasas más alarmantes del mundo en crímenes de odio contra minorías sexuales: según datos del Grupo Gay da Bahia, cada 32 horas una persona LGTBI+ es asesinada en el país.
El crecimiento y la influencia política de las iglesias evangélicas fundamentalistas en las últimas dos décadas han creado, según expertos, un ecosistema donde discursos de odio se camuflan de doctrina. La historia de Walteir, narrada hoy sin censuras ni miedos desde el exilio, pone rostro a las consecuencias psicológicas, sociales y físicas de la intolerancia institucionalizada en las igleasia evangelicas en brazil