Más de 50 casos de personas LGBTIQ desaparecidas en Colombia bajo el radar
La deuda histórica con la diversidad en el marco de la guerra en el país es profunda y dolorosa. Actualmente, la búsqueda de personas LGBTIQ desaparecidas en Colombia enfrenta desafíos únicos, ya que no se trata solo de encontrar un cuerpo, sino de reparar una identidad que muchas veces fue el motivo de su persecución. Mientras los registros oficiales documentan casos críticos, las organizaciones sociales denuncian un subregistro motivado por el prejuicio sistémico y la falta de protocolos de género en las décadas más crudas de la violencia.
Más de 50 casos bajo el radar de La búsqueda igualitaria de desaparecidos de la comunidad LGBTIQ en el conflicto
Según datos analizados por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), existen registros de al menos 50 expedientes de personas LGBTIQ desaparecidas en Colombia que requieren un enfoque de género diferencial. Sin embargo, esta cifra es apenas la punta del iceberg. La mayoría de estas desapariciones ocurrieron en zonas de fuerte control paramilitar o de guerrillas, donde la orientación sexual y la identidad de género diversa eran consideradas «desviaciones» que debían ser castigadas con el destierro o la desaparición forzada.
El conflicto armado colombiano no fue ciego al género; por el contrario, lo utilizó como una herramienta de control social. En municipios de regiones como el Urabá, el Catatumbo o los Montes de María, las personas trans y los hombres gais fueron blanco de «limpiezas sociales», un eufemismo utilizado por los actores armados para justificar el exterminio de quienes no encajaban en sus códigos morales.
Búsqueda igualitaria y memoria históricRetos en la identificación de personas LGBTIQ desaparecidas en Colombia
El concepto de «búsqueda igualitaria» surge como una respuesta necesaria a la exclusión histórica. Buscar a las personas LGBTIQ desaparecidas en Colombia implica reconocer una realidad amarga: muchas familias biológicas rompieron lazos con las víctimas mucho antes de su desaparición debido al prejuicio. Esto ha generado que, años después, no haya familiares consanguíneos reclamando sus cuerpos o entregando muestras de ADN.
Ante este vacío, la labor de memoria ha recaído en la «familia elegida»: amigos, parejas y activistas que mantienen vivos sus nombres. No obstante, el sistema judicial colombiano ha puesto tradicionalmente trabas a estos vínculos, exigiendo lazos de sangre para avanzar en los procesos de identificación y entrega de restos, lo que profundiza la desaparición simbólica de la víctima.
El desafío del subregistro y el abandono estatVerdad y justicia para las personas LGBTIQ desaparecidas en Colombia
El miedo a la estigmatización sigue siendo la principal barrera para la denuncia en el presente. Expertos en derechos humanos aseguran que la cifra real de personas LGBTIQ desaparecidas en Colombia es significativamente mayor a la oficial. El silencio en las regiones rurales, donde el control de grupos armados post-acuerdo sigue vigente, impide que las comunidades informen sobre los desaparecidos.
A esto se suma la falta de protocolos sensibles en la Fiscalía y otras entidades estatales durante años. En muchos casos, las víctimas fueron registradas con su nombre legal (deadname) y no con su identidad de género reafirmada, lo que imposibilita el cruce de datos con las organizaciones que sí conocían su realidad social.
Hacia una reparación con enfoque de diversidad
La verdad y la justicia deben ser el camino para cerrar estas heridas abiertas en la comunidad. La implementación del Acuerdo de Paz de 2016 abrió una ventana de esperanza con la creación de la Comisión de la Verdad y la JEP, pero el camino es largo. Para que la búsqueda de las personas LGBTIQ desaparecidas en Colombia sea efectiva, el Estado debe:
- Flexibilizar los criterios de búsqueda: Reconociendo a las familias sociales y elegidas como sujetos de derecho.
- Cruzar bases de datos: Incorporando los registros de organizaciones de la sociedad civil que han documentado la violencia por prejuicio.
- Garantizar la seguridad en los territorios: Para que quienes poseen información puedan hablar sin temor a represalias de los nuevos actores armados.
Solo a través de una búsqueda que entienda la diversidad como un factor de riesgo específico en el conflicto, Colombia podrá decir que está buscando a todos sus hijos e hijas por igual.
Como conclusión desde Window-queer:
Reconocer el vínculo entre persecución, desplazamiento y desaparición es fundamental para construir una visión completa de la problemática. Con las desapariciones no solo se borran cuerpos; se borran identidades. Un borrado que no empieza en el momento en que una persona desaparece, sino mucho antes, cuando se vio obligadx a abandonar el territorio por el hecho de ser quien es. Mientras los mecanismos de búsqueda sigan ignorando las redes de apoyo no consanguíneas constituidas entre las personas del colectivo, los nombres reafirmados y los trayectos de vida disidentes, Colombia seguirá buscando a ciegas a quienes fueron perseguidxs y están desaparecidxs, personas que antes de ser desaparecidas ya habían sido forzadas a abandonar sus territorios, sus comunidades y, en muchos casos, sus países, por el único delito de existir. Esa migración forzada, silenciosa y cargada de estigma, es también parte del expediente que el Estado colombiano tiene pendiente de cerrar.
Fuentes consultadas: