26 de febrero: Crónica desde la firma
El pasado 26 de febrero de 2026, estuve presente en el acto oficial de firma del Protocolo trans empresas. Con mi libreta en mano, mientras escuchaba los discursos sobre derechos laborales, buscaba entre líneas la respuesta que muchas compañeras esperaban: ¿dónde quedan las migrantes y las trabajadoras sexuales? Tras la foto oficial, el texto publicado en el BOE nos deja una sensación agridulce: un avance administrativo que, al analizarlo de cerca, olvida a quienes viven en los márgenes del sistema laboral.
Obligaciones del Protocolo trans empresas
El Real Decreto de febrero de 2026 establece que las empresas con más de 50 empleados deben integrar planes de acción que incluyan:
- Respeto al nombre social: Protección de la identidad en todos los niveles.
- Permisos específicos: Apoyo para procesos de transición y salud.
- Canales de denuncia: Protocolos contra el acoso tránsfobo.
Si bien estos puntos son históricos, el Protocolo trans empresas parece diseñado exclusivamente para quienes ya poseen un empleo estable y regularizado, dejando fuera a quienes sufren la mayor exclusión del mercado laboral.
Los grandes olvidados: Sin rastro de migrantes ni trabajadoras sexuales
La principal crítica que emana de los movimientos sociales es la invisibilidad de los perfiles que enfrentan una interseccionalidad extrema. Como ya ocurre con la Ley Trans española, no se describe de manera efectiva la realidad de los colectivos.
Migración y el Protocolo trans empresas
El texto apenas contempla las barreras de las personas trans migrantes que aún no tienen regularizada su situación. La ley asume un estatus de ciudadanía que muchos no poseen, dejando este acompañamiento en un limbo legal. Además, me pregunto: ¿de qué sirve el nombre social si, ante la Seguridad Social, siguen cotizando bajo un «nombre muerto»?
El trabajo sexual y la exclusión
A pesar de que el trabajo sexual es una de las salidas laborales forzadas ante la discriminación, el Protocolo trans empresas no hace mención alguna a este sector. Al no reconocerse como una actividad protegida, estas trabajadoras quedan despojadas de cualquier herramienta de seguridad institucional.
Conclusión: La igualdad no puede dejar a nadie atrás
Como redactora de Window-queer que vivió el acto en primera persona, aplaudo la visibilidad, pero denuncio la omisión. Un Protocolo trans empresas que no contempla a la migrante ni a la trabajadora sexual es una norma que nace incompleta. La dignidad laboral no puede ser un privilegio; la lucha debe incluir a quienes sostienen el peso de la precariedad.
Fuentes consultadas:
- Disposición 3595 del BOE núm. 41 de 2026 – boe.es
- Protocolo de acompañamiento para personas trans en el ámbito de la empresa – asolan.com
- Yolanda Díaz y las organizaciones sindicales firman el acuerdo de Protocolo de acompañamiento para las personas trans en el ámbito de la empresa – lamoncloa.gob.es